sábado, 11 de noviembre de 2006

El "tengo un sueño" de Rivera fue un insulto

Ferran Gallego: Cuando uno se lanza a la lucha electoral, tiene el deber cívico –sí, cívico– de considerar las consecuencias de una movilización. Por citar la más elemental, pero que no parece habérseles ocurrido a los dirigentes del nuevo partido, procurar no hacer el juego al que se considera adversario principal. Uno tiene que medir el resultado de sus actos, en la arena política, viendo quién rentabiliza sus pretendidos éxitos, que solo lo son por el daño causado en otras líneas de flotación ideológica.

Ciutadans en el País Vasco

Fernando Savater: En último término, la simple existencia de una alternativa razonable a los partidos mayoritarios es ya una ráfaga de aire fresco. Cuando yo tenía veinte años y nos metíamos en líos por alborotar contra el franquismo (por entonces la mayoría de los ardientes antifranquistas actuales iban a campamentos del Frente de Juventudes o no habían nacido todavía), nuestros mayores nos amonestaban: ‘¿Si esto no os gusta, idos a Rusia!’. Como si fuese obligatorio ser devoto de Franco o de Stalin. Ahora les dicen algo parecido en el PSOE y en el PP a quienes disienten de la línea oficial: ‘¿Vete con los de enfrente!’. Sería estupendo poder responderles que nos vamos, sí, pero con quien ellos no se esperan. El éxito de Ciutadans demuestra que además de quejarse, de decir que todo está peor que nunca, que el enemigo está crecido y ya ha ganado la partida (como los políticos insensatos repiten en el País Vasco) puede hacerse algo para cambiar las cosas a mejor. Allí en Cataluña lo han logrado principalmente jóvenes, aunque alentados y ayudados por gente mayor. ¿A qué esperan los jóvenes realmente progresistas en el País Vasco?

Pandilla de C[abrone]s

Sois fascistas, dice Matthew Tree en Catalonia Today, semanario inglés de la Generalitat:

Bunch of C’s

A new coalition party (Ciutadans-Partido de la Ciudadania, usually abbreviated as ‘C’s’) has won three seats in the Catalan parliament. Its member claim that they recognise no national community whatsoever – their avowed ‘non-nationalism’ can, logically, mean nothing else – which would make them practically unique among human beings, were it true. But their manifesto reveals that their main concern is with nothing other than an apparently excessive use of the Catalan language in Catalonia. Unfortunately, that isn’t all.

My first indication of this came from a friend who helped found the party (name withheld, given that Ciutadans has a habit of publicly slandering anyone that falls foul of it). He left after six months, when he noticed that more than a few sympathisers were turning up at party rallies with Spanish-flag badges pinned to their lapels (a sure sign of far rightness).

It is surely no coincidence, then, that of the two Ciutadans voters I know, one finds the ultraconservative Partido Popular too moderate, and the other used to support the Falange. Neither can it be a coincidence that Ciutadans has received the blessing of Esteben Gómez-Rovira, the founder of the neo-fascist party called Juntas Españolas. However, it should be pointed out that Ciutadans also has some left-wing voters, who, astonishingly, don’t mind being bedfellows with people who still have wet dreams about Franco.

It would seem that a common antipathy towards a Catalanish Catalonia (as opposed to a wholly Hispanified one) has brought certain lefties and fascisti together, with the result that the voice of the extreme Spanish nationalist right has finally managed to sneak into the Catalan parliament through a back door opened by a ‘non-nationalist’ party.

Citizens, my arse.


Por suerte todavía quedan catalanes normales

(Googlespanyol)

Los complejos de Piqué

M. Martín Ferrand@ABC: Entender como «provocador» que alguien se exprese en castellano, la lengua oficial del Estado, como indica el artículo 3 de la Constitución, aun reconociendo que «las demás lenguas españolas serán también oficiales a sus respectivas Comunidades Autónomas», es alejarse del sentido común y evidenciar un complejo que no conviene como pedestal para el líder catalán del PP, el «otro» partido nacional español. Los naturales recelos que, en defensa de su flanco izquierdo, el PP debe mantener frente a Ciutadans no puede sostenerse en que alguien como Piqué -tan evolutivo, tan adaptable- quiera resultarle simpático a quienes le desprecian ante notario, para que conste.

¿Necesita Galicia ’Ciutadans’?

Antonio Piñeiro: Non. E digo que non porque afortunadamente aquí aínda non se dan -e é de agardar que tarden moito e se daren- as condicións institucionais ou as circunstancias sociais para que se teña que abonar un saíncho semellante.

Señores, ¡qué pachanga!

Punto de vista palentino: Me quedan cosas en el tintero. Carod, por ejemplo. Pero debo hacer caso a mi médico. Tengo que descansar. Se me ha desencajado la mandíbula de tanto reír. Otro tripartito: ¡cha, cha, cha; qué rico cha, cha, cha! Preparémonos: elecciones anticipadas antes de dos años y medio. Ciutadans, llegado ese beatífico momento, multiplicará sus escaños por: uno, dos, tres, cuatro, cinco…, ¡maaaaambo!. Y será a costa de los socialistas. Fumando espero, el voto que yo quiero; tras los cristales de urnas muy cabales; y mientras fumo el tripartito se hace humo...